8º día: as de templos (Kinkaku, Ryoan, Ninna) y Gion
Hoy ha sido el día de los templos, el shrineday si queremos sonar lo bastante guays, digo… cools.
Nos hemos ido hacia el norte de Kyoto a ver algunos de los templos importantes. En Kyoto hay cerca de 1500 templos, así que tenemos que filtrar un poquillo cuales veremos. Los templos no se ven en 20 minutos, y eso que ni siquiera te dejan entrar en el edificio en sí. La cosa está en que todo templo está rodeado de un parque con jardines, lagos, edificios… no es como una iglesia, vamos, hay que patear.
Hemos comenzado por Kinkaku, alias la cúpula dorada. Se llama así básicamente porque el templo está recubierto de oro. No es un trayecto largo, pero es un sitio bonito. El lago que rodea el templo dorado es guapo.
Todo doradito
Saliendo de allí hemos tirado a pata para Ryoan, famoso por poseer el jardín zen más perfecto jamás hecho. Son 15 rocas sobre una manta de gravilla. La gente se sienta allí delante y se relaja. En teoría el jardín despierta pensamientos filosóficos en cada visitante. El caso es que ha sido realmente relajante el sentarse un rato a la sombra a admirar, muy gratificante.
Este jardín zen es algo más grande que el de mi hermana o Sandra
Por último, y ya que estaba allí al lado hemos tirado para Ninna, que contiene un templo de 5 plantas que nos llamaba la atención. En este caso hemos podido entrar (descalzos, eso sí) por primera vez en uno de los edificios del recinto. Curioso el pasearte por dentro de un edificio tan antiguo.
Que aaaaaalto
Ya cansados de tanto templo hemos tirado para la estación de Kyoto con la intención de coger un bus hacia Gion, el barrio de las geishas. La suerte se ha reido y bien de nosotros, y hemos cogido un bus que, si bien iba donde queriamos, lo hacía dando un rodeo de miedo. En palabras de Jaume, ha sido como ir de plaza Catalunya a plaza Universitat pasando por el parque Güell. Cuando hemos llegado ya había poco que ver, nos hemos limitado a cenar y volver para el ryokan.
Y como la suerte seguía dándonos la espalda, resulta que hoy no nos podemos bañar y tenemos que dejarlo para mañana por la mañana. Con lo que mola.


















