The Iñaki Witch Project
Os comentaba hace un rato que Iñaki se perdió en búsqueda del Kiyomizu-dera. Hemos podido recuperar unos escalofriantes documentos que reflejan el terror que tuvo que superar Iñaki en soledad.
Ahí van.
Os comentaba hace un rato que Iñaki se perdió en búsqueda del Kiyomizu-dera. Hemos podido recuperar unos escalofriantes documentos que reflejan el terror que tuvo que superar Iñaki en soledad.
Ahí van.
Aquí está, al fin, ¡el baño del ryokan!
La cosa es cachonda: te sientas en un taburete y te duchas ahí sentaico. Como toda la habitación es ducha no has de preocuparte porque salga agua de ningún lado, es un baño sin preocupaciones xD. Luego te metes en la bañera de agua caliente con hierbas y te derrites rollo sauna.
Sales de ahí planchado y listo para dormir. Muy recomendable estimados amiguitos.
De ahí sales planchado
En Inari fuimos atacados por un ejercito de mosquitos. Por suerte Iñaki se interpuso entre ellos y nosotros. Así quedó tras tan valiente acto:
El yukata es el kimono todo molón que te pones después de darte un baño. Mirad como fardamos, mirad.
Sí, por fin, el esperado momento. ¡Estamos hospedados en un hostal típico japonés, un ryokan!
Futones para dormir en el suelo, puertas correderas, bañera de agua caliente junto a un jardincito… la caña oigan.
Nos recibió la dueña del ryokan, una señora muy japonesa ella, piel muy blanca, kimono, y peinado imposible. Se esfuerza mucho por hacerse entender, aunque sabe más bien poco inglés. Entre algo de inglés, algo de japo y muchas señas, nos entendemos. Nos recibió con té y dulces, habló un rato con nosotros, una señora maja.
Ala, ahí os casco unas foticos. De momento no tengo desde fuera del ryokan ni del baño, a ver si mañana en un plis las cuelgo.
Las habitaciones:
El lavabo:
Bien, resulta que en Tokyo, en muchas de las zonas que hemos visitado, está prohibido fumar en la calle. Sí, sí, en la calle. ¿Solución? Han creado los smoking areas. Zonas de "fumación", vamos. Se junta la peña ahí toda apelotonada a fumar, y en las areas de estas grandes la cosa se asemeja bastante a una chimenea.
A 3 de los 4 nos la suda y mucho. Pero el pobre Enric se pasea por la ciudad como alma en pena en busca de smoking areas, aguantando además nuestro cachondeo. Aquí dejamos un par de fotillos (¡y nuestro primer video!) para immortalizar esos entrañables momentos de humos controlados.
El primer smoking area que vimos, en Asakusa, flipábamos
Este es de hoy mismo, en Harajuku
Enric dirigiéndose al smoking area de Shibuya
Tenía que pasar, todos sabiamos que pasaría.
Un cutrehostal, una única llave, y la recepción cerrada toda la noche. Para poneros en antecedentes.
00:40, estamos Iñaki, Jaume y yo jugando a la DS en la sala de estar. Enric entra de fumar. Había sido el último en estar en la habitación y en cerrar. Y en aquello que llega:
- Ei, subo a la habitación, ¿dónde están las llaves?
- Has sido el último, las tendrás tú
Enric busca en los bolsillos, rebusca, busca más. Miramos por la mesa, por debajo, por todos lados. Conclusión: las llaves dentro de la habitación. Cágate lorito.
Primera reacción, todos muertos de la risa. Luego nos reiríamos mucho más.
¿Llámamos al número de emergencia del hostal? Es la 1 de la mañana, y quizás sea el número de los bomberos, a saber.
¿Entrar por la fuerza en recepción? Como que no.
Enric tiene la genial idea: "arranco una de las placas de madera de encima de la pared y salto" (si habéis visto las fotos de la habitación sabréis que las paredes no llegan hasta el techo y el último medio metro es una cutre tabla de madera).
Enric preparándose para la operación
Y ahí estamos, a la 1 de la mañana, todo dios durmiendo, los 4 en el pasillo, con Enric subido a una silla forzando la madera a hostias, la risa señores, la RISA.
Enric arrancando la tabla
Consigue arrancar la tabla, se asoma y dice "tíos, que si salto por aquí me mato", nos meábamos, Enric asomado a la habitación por encima de la puerta y diciendo que se habría la crisma. Que si lo subiamos a hombros, que si primero las piernas, un momento irrepetible.
Tabla fuera
En aquello que los vecinos con el ruido empiezan a salir de las habitaciones, alguno de ellos proponiendo no sé que mecanismo de catapulta. Por suerte uno de ellos era el vecino directo. El tío, muy majo, nos deja entrar en su habitación (el colega flipaba), para saltar desde su litera. Se repite el arranque de placa de madera, y puesto que el tío opinaba que Enric era demasiado grande y él era delgadito, saltó dentro de la habitación.
Enric y vecino en la habitación de al lado
Y voilà, con el tío en la habitación pudimos entrar y todo volvió a la normalidad.
Vecino dentro, Enric guía
Eso sí señores, que risa, no me reía así en meses.
Después de comer, el buen Enric estuvo ojeando una de las guías que traiamos. Curiosamente, leyó algo sobre las leyes de entrada a Japón: está prohibido entrar pornografía, y comida.
Aquí os dejo una foto de parte del contenido de la mochila de Enric en el momento de llegar a Narita:
La revista la sacamos de una papelera en Paris…
Sacad vuestras conclusiones…
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